domingo, 13 de julio de 2025

HIJO DE LA CIUDAD



Hijo de la ciudad

Una ciudad-fábrica eterna amanece con nubes de polvo y ceniza. Hay un recién nacido, un producto de toda esa maquinaria biológica que funciona de forma lógica y fría. Finalmente pasó: uno de los regentes ocupó el corazón mecanicista de la ciudad para engendrar al primer hijo legítimo de la ciudad, el próximo rey y regente total de la gran colmena.

 

OTRO BUSTO











Tinta sobre papel

Somos historias, en cada célula, en cada pensamiento. Reprimidos, somos por dentro.

 

SANGUIJUELA SICODELICA











 

Necesita alimentarse de la psique de esa chica. Siente toda su energía con placer; ella es una criatura creativa y sensible. Cuando ve pasar una mariposa frente a sus ojos, su mente viaja por el cosmos a un pasado antiguo, una vida que tal vez vivió. El pasado también cambia el presente. Hay que revisarlo más de una vez, porque nunca somos los mismos. Vamos cambiando, no estamos estáticos. La sanguijuela lo sabe; por eso siempre vuelve a aparecer para alimentarse donde mismo. Sabe que es un pozo inagotable de sensaciones nuevas y sabrosas.

MONSTRUOS

 


















Monstruos

Llegaron por montones, con su violencia y sus máscaras. “Monstruos”, nos gritaron, aunque nada les habíamos hecho. Nos exterminan para arrebatarnos nuestro hogar. “Monstruos”, nos gritan con un odio sordo e irreflexivo. Sus mentes nos imaginan comiéndonos a sus hijos, quemando sus casas y haciendo atrocidades. Así que, cuando lloramos de pavor, creen que es un engaño, porque no tenemos sentimientos. Somos monstruos sin la chispa de un alma, diferentes a ellos, diferentes a su dios. Monstruos. Nos enseñaron el odio, terreno fértil para el rencor. Cosecharemos venganza y haremos realidad sus delirios afiebrados.
Monstruos engendrando monstruos.

Tinta sobre papel

COMERCIO












En un planeta en especial, donde también crecieron culturas devotas a las pirámides, se desarrolló el mayor centro de intercambio comercial de la galaxia. Un lugar extraordinario. Podías saltar hasta 10 metros con tan solo algo de esfuerzo; los materiales podían flotar y se amarraban mutuamente por cadenas magnéticas invisibles que los nativos sabían manipular. Gigantes seres cargaban las cosas con tranquilidad para que el sacerdote las transportara a la nave. Era un lugar muy extraño, pero interesante. Hoy ya no me creen que existió...