Hijo de la ciudad
Una ciudad-fábrica eterna amanece con nubes de polvo y ceniza. Hay un recién nacido, un producto de toda esa maquinaria biológica que funciona de forma lógica y fría. Finalmente pasó: uno de los regentes ocupó el corazón mecanicista de la ciudad para engendrar al primer hijo legítimo de la ciudad, el próximo rey y regente total de la gran colmena.
































