La materialización del miedo animal hacia el hombre crea una criatura peligrosa que se camufla en la naturaleza, se viste con los cadáveres de los seres que asesina... y su solo rugido puede quitar una vida.
Cada espina de su cuerpo posee una toxina que adormece a su víctima. Esta sustancia no es letal.
(Los ojos del cazador: una gran pupila negra totalmente dilatada le ayuda a no perder detalle en la oscuridad. El cazador solo buscará presas durante la noche, aprovechando así su habilidad para mimetizarse en ambientes selváticos.)

No hay comentarios:
Publicar un comentario